Los ríos de Colombia han sido copartícipes del acontecer del país en

todas sus períodos, especialmente como medio de transporte y

comunicación, pero en las últimas décadas han servido también como

testigos silenciosos de injusticias y de infaustos acontecimientos,

especialmente el rio Grande de la Magdalena, cuyo sólo nombre es

sinónimo de dolor y de arrepentimiento, alrededor del cual ha girado

primordialmente la obra de Sair García.

Su trabajo, sin embargo, en vez de explícito ha sido sugerente, y a

pesar de registrar padecimientos y suplicios, los testimonia de manera

sutil y evocativa a través de la representación de escenas y lugares

que los evidencian. En esta ocasión García presenta una instalación

que replica el devenir del rio, sus sinuosidades y aparentemente

plácido fluir, y lo hace empleando acero, un metal que no sólo resulta

reminiscente de sus aguas por su color y su textura, sino que por su

índole ductiva, por su facultad como conductor, como transmisor, hace

manifiesto un atributo que comparte con el rio y que complementa

elocuente y coherentemente la metáfora.

Eduardo Serrano

MagdalenaOleo sobre Acero. Inoxidable30 x 30 cms.20133.000.000

Autor: Saír García

Título: Magdalena

Técnica: Oleo sobre acero inoxidable

Dimensiones: 30 x 320 cms

Año: 2013

MagdalenaOleo sobre Acero. Inoxidable30. x 30. cms.20133.000.000

Autor: Saír García

Título: Magdalena

Técnica: Oleo sobre acero inoxidable

Dimensiones: 30 x 320 cms

Año: 2013

MagdalenaOleo sobre Acero. Inoxidable80. x 160. cms.201313.000.000.JPG

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